Ya sin Maradona en el banco volvió a jugar la Selección dirigida por Sergio Checho Batista. Estuvieron todos los jugadores del fútbol europeo que participaron en Sudáfrica pero igual se vieron algunos cambios.
A un mes de la final del Mundial que consagró a España como el mejor del planeta, una fecha FIFA inexplicable llevó a la Argentina hasta Irlanda para jugar su primer partido post Maradona. Y si bien los jugadores fueron prácticamente los mismos, la idea cambió.
Los tres delanteros quedaron a un lado, aunque por distintas cuestiones de salud ni Agüero ni Tevez estaban en condiciones de jugar. Pero más allá de quienes salieron, la novedad está en quienes los reemplazaron. Con los ingresos de Banega y Gago, Mascherano estuvo mucho más acompañado, quizás el principal déficit durante la Copa del Mundo, sobre todo en el partido con Alemania.
Y que el mediocampo haya estado más poblado no sólo sirvió para tener más recuperación, si no también para lograr mayor tenencia de la pelota y no ser tan vertical. De esta manera Messi no necesitó tirarse tan atrás y así su posición se pareció más a la que lo llevó a ser el mejor del mundo en Barcelona. Y así como el DT lo bancó en la cancha buscando su mayor comodidad, La Pulga hizo lo propio en las declaraciones posteriores: "Lo tomamos como el técnico de la selección. No es interino porque él viene con un trabajo, con un propósito y hay que dejarlo trabajar mientras esté en el cargo”, opinó sobre el técnico con el que ganó la medalla de oro en Beijing.
Ah, Argentina ganó 1-0 con gol de Di María, que con este nuevo esquema se sintió mucho más suelto. El resultado es una anécdota. Los cambios que intenta plasmar Batista son valorables. La idea de la AFA una incógnita.
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