
Estaba anunciado: luego de lo que Diego Maradona dijo anoche por TV, se sabía que cualquier intento por modificar su cuerpo técnico anularía toda posibilidad de que continúe como DT de la Selección. Y eso precisamente fue lo que ocurrió en el cónclave que durante poco más de dos horas mantuvieron en Ezeiza el astro y Julio Grondona.
Allí, en la casa que Gastón Granados (hijo del intendente K Alejandro Granados) tiene en un barrio cerrado de esa localidad bonaerense, el futuro de Maradona terminó de sellarse al plantearle el presidente de la AFA su intención de reemplazar prácticamente a todos sus ayudantes.
Dos factores fundamentales precipitaron esta decisión de Grondona de cerrarle los caminos al otrora capitán argentino: el más importante, un llamado del secretario legal y técnico de la Presidencia de la Nación, Carlos Zannini, quien hizo saber al presidente de la AFA la decisión del Gobierno de soltarle la mano al astro.
La otra situación que desencadenó el deseo de Grondona por acelerar la despedida de Maradona tuvo lugar anoche, y fue precisamente la larga entrevista a la que el hasta ahora técnico del Seleccionado se prestó vía telefónica por el programa de TV “El Show del Fútbol”.
Según pudo saberse, esa charla y especialmente la frase de Maradona “si me tocan al utilero, me voy” terminaron de convencer al presidente de la AFA de la imposibilidad de consensuar no sólo el tema colaboradores, sino también otros aspectos que en un primer momento pensó iba a poder negociar con el astro o directamente imponerle.
Furioso, Grondona decidió entonces tensar aún más una cuerda que ya estaba muy tensa desde que Maradona lo dejara plantado la semana pasado para irse a Venezuela. Y para ello, le habría planteado la decisión de mantenerlo, pero con otro cuerpo técnico.
Lo concreto es que el mensaje del titular de la AFA fue bien clarito: llámese Juan Pérez o Maradona, quiere como técnico de la Selección a alguien con quien poder consensuar hasta el último de sus ayudantes y tener la mayor injerencia posible también en otras cuestiones organizativas, por no decir en todas.
Eso fue lo que, liberado ya por el Gobierno del peso de tener que mantenerlo a toda costa para que garantice el “Fútbol para Todos”, le hizo saber Grondona a Maradona, a modo de torero que, para dominar al toro, sabe que tendrá que matarlo. Y, por supuesto, lo hace sin miramientos.
Ahora, sólo resta lo inevitable. Vale decir, que en reunión de Comité Ejecutivo el presidente de la AFA formalice este martes entre adláteres y amanuenses la decisión de no renovar el contrato con Diego por falta de consenso entre las partes; vale decir, de rescindirlo “de común acuerdo” como normalmente se dice en el mundo del fútbol.
Casi en ese mismo momento y sin la menor oposición por parte de una dirigencia que nunca quiso a Maradona, Sergio Batista -quien está en Paraguay con el Sub-20 pero ya adelantó estar listo para la eventualidad- quedará como DT interino de cara al amistoso ante Irlanda del próximo 11 de agosto en Dublin.
Mientras tanto, comienzan a sonar los nombres de Miguel Russo, Alejandro Sabella y hasta Angel Cappa. Restaría definir también la situación de Carlos Bilardo, quien podría encarar una nueva y mucho más activa etapa en su actual rol de mánager del Seleccionado, tras ser marginado casi de toda decisión por Maradona.
Más allá de cuando sea designado o asuma su reemplazante definitivo, lo cierto es que el ciclo de Diego al frente de la Selección ya es historia pasada. Y más allá de cuál sea la figura empleada para formalizar su alejamiento, está claro que Grondona supo hacer de nuevo lo necesario para que “todo pase”… incluido Maradona.
Fuente: 442
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